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CON ELENA Y CARLOS
Los hechos que voy a narrar ocurrieron en el verano de 2004 y fueron los siguientes: Soy un chico de 25 años, de metro setenta y cinco de altura, físico normal y polla en la media de un grosor aceptable. Establecí contacto con una pareja una noche a través de un chat de televisión con una pareja a la que le apetecía hacer realidad una fantasía. Ni más ni menos que a ella le apetecía hacerse pasar por una chica de alterne en presencia de su pareja. Las condiciones eran que deseaban hacerlo en su casa y que tendría que cumplir una serie de normas estrictas relativas a sus gustos y costumbres, lo que yo acepté tras conversar con él. Quedamos una noche en la madrugada, llegue a su casa y me recibió Carlos solo y pasamos al salón donde iniciamos una leve conversación, momento en que apareció ella, se llamaba Elena, era morena, con un pelo negro por los hombros y venia de darse una ducha ligeramente mojada y rodeada por una toalla por lo que solo pude ver un precioso par de piernas que me hicieron imaginar que más habría bajo la toalla que llevaba esa belleza de 30 años. Tomamos unos chupitos de alcohol para ambientarnos mientras hablábamos hasta que, tras un rato, Carlos tomo la iniciativa y nos fuimos al dormitorio donde debíamos esperar a que llegara ella. Nos desnudamos y ella apareció encontrándonos sentados uno a cada lado de la cama. Se quito la toalla y comenzaron a besarse dejando ver un precioso conjunto negro que dejaba ver su magnifico cuerpo con unos pechos bien puestos y un culito redondo en proporción a su esbelta figura. La tendió en la cama y fue besándola por el cuello, las orejas hasta acabar en sus pechos, acariciándolos y saboreando unos magníficos pezones oscuros. Me acerqué y me dirigí a sus piernas comenzando a besar y lamer sus pies desde donde subí con mi lengua acariciándolas mientras ella se estremecía. Llegue a su entrepierna y encontré una braguita negra que encontré mojada por lo que le la baje y quité para tener a mi disposición su sexo. Lo bese y mi lengua lo recorrió de arriba abajo saboreándolo. Levante la vista y gemía mientras se la comía a Carlos con esmero provocando temblores en sus piernas. Entonces me abalance a chupar su clítoris provocando en ella escalofríos y gemidos metiéndole un dedo, luego dos, y follándomela así mientras saboreaba ese coñito que me estaba volviendo loco.
Carlos se fue y comenzamos a hablar Elena y yo sobre el "servicio" y me proponía una cantidad solo por comérmela y que todo quedase ahí. Yo fuera de mí firmemente le dije que de eso nada, que ella lo estaba deseando e íbamos a llegar hasta el final. Se levantó y salió a hablar con Carlos mostrándome ese culito que me encantaba, tras lo cual él regresó dando el ok apareciendo ella poco después. Se subió a la cama y se dispuso a comérsela a Carlos mientras yo la penetraba en la postura del perrito. Era delicioso penetrarla viendo como se empleaba en dejarlo exhausto con su boca de tal forma que al poco rato él se corrió y se retiró a una butaca de observador. Aprovechamos para cambiar de posición de tal forma que ella quedaba boca arriba y me permitía estar entre sus piernas. Comencé a entrar y salir despacio viendo como ella gemía y se sujetaba las piernas bien abiertas llevándolas hacia su pecho. Su respiración se agitaba y se convulsionaba cada vez mas por lo que fui acelerando el ritmo con lo que conseguí que se tuviera que morder para no chillar y enterarse todo el vecindario mientras se corría. Estuvimos así un buen rato demostrándole mi aguante y logrando que obtuviera hasta cuatro climax sin parar tan solo alternando la postura con ratos en los que me montaba sintiendo como su estrechito sexo me apretaba la polla mientras ella me montaba, aunque acabábamos siempre conmigo entre sus piernas atacando como un poseso. Carlos al ver que iba para largo optó por dejarnos solos y se marchó a la primera de cambio mientras yo le comía la boca ahora que se dejaba tras haberse resistido al principio y saboreaba sus pezones que su pelo aún mojado humedecía por momentos. Ella me indico que ya estaba amaneciendo por lo que nos besamos y acariciamos un rato hasta que paso lo inesperado. Me indicó que le encantaría tenerme en su culito, así que se lo lamí logrando meterle un dedo mientras ella gemía a cuatro patas. Estábamos muy atentos por si llegaba él ya que una de las normas que me habían impuesto era que su culo no entraba en el trato ya que no le dejaba ni a él. Así que lo intente a cuatro patas pero parecía que estaba muy cerrado, ella me indicó que la dejara hacer por lo que me tendí en la cama y ella se dejó caer poco a poco entrándole toda quedando sentada sobre mi. Estaba estrechito y quedaba como un guante. Le pregunte que tal y me dijo que el tamaño de mi polla era perfecto y que no lo había echo antes. Comenzó a subir y bajar acelerando el ritmo progresivamente mientras se mordía los labios y se sobaba los pechos gimiendo y estremeciéndose cabalgándome hasta que se vino y cayó abrazada sobre mí besándonos. Quise seguir con su coñito, pero me dijo con una sonrisa picara que hoy llegaría tarde a trabajar. -Ahora deseo tu leche- me dijo, por lo que me dispuse a correrme sobre ella mientras me hacia una colosal mamada, así que tras un buen rato le llene el pecho como me indicó de mi leche quedando los dos abrazados, besándonos y acariciándonos. Se levantó y se fue moviendo ese cuerpo que me había vuelto loco durante cuatro largas horas. Al rato volvió y comenzó a vestirse con la ropa interior, así que ya de pie nos besamos ante un espejo quedando ella con su espalda pegada a mi y con mi polla aun dura agarrada y yo acariciando sus pechos y comiéndome esos deliciosos pezones mientras nos mirábamos en el espejo donde veía la cara de gata en celo de ella prometiéndonos que lo repetiríamos. Me vestí y salí y nuevamente en la cocina se me pego y mirándome lascivamente me sobó el paquete aún duro. Me despedí de Carlos con un apretón de manos y de Elena con un besazo inolvidable por la cara de gata lasciva que me puso. |
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